Yo suelo abordarlo en tres capas: consumo anual, perfil horario y producción fotovoltaica. Con esas tres piezas ya se puede decidir si basta con una instalación pequeña, si conviene batería o si antes hay que reducir demanda con eficiencia real.
Lo esencial para calcular tu consumo y encajarlo con el autoconsumo
- El dato base es el consumo anual en kWh, pero el reparto por horas cambia mucho el ahorro real.
- La fórmula práctica es potencia x horas x días / 1000; en equipos con ciclos hay que usar consumo medio, no potencia nominal.
- En España, los excedentes se compensan en factura, pero no al mismo precio que compras la energía.
- Para afinar la producción solar, PVGIS permite estimar energía media mensual y anual según ubicación y cubierta.
- La batería ayuda sobre todo cuando la mayor parte del consumo cae por la noche o cuando la casa está vacía de día.
Qué mirar antes de sacar números
Si yo tuviera que hacer un buen cálculo desde cero, empezaría por la factura de los últimos 12 meses. La CNMC insiste en trabajar con el consumo anual real en kWh y con la potencia contratada, porque son los dos datos que mejor ordenan una comparación sensata entre tarifas, hábitos y futuros equipos eléctricos.
Me interesa especialmente distinguir entre lo que gastas, lo que puedes desplazar y lo que nunca va a coincidir con el sol. No es lo mismo una vivienda con teletrabajo y lavadora al mediodía que otra vacía entre semana y activa por la noche. Ese matiz cambia el resultado más que añadir un panel extra.
No confundas potencia con energía
La potencia se mide en kW y te dice cuánta demanda puedes concentrar al mismo tiempo. La energía se mide en kWh y es lo que realmente pagas y lo que necesitas estimar para el autoconsumo. Una vivienda puede tener una potencia contratada modesta y, aun así, consumir muchos kWh al mes si tiene climatización, ACS eléctrica o equipos que funcionan durante muchas horas.
Para orientarte bien, yo separo estos datos en una lista corta:
- Consumo total de los últimos 12 meses.
- Reparto por meses o por periodos si la factura lo ofrece.
- Potencia contratada y posibles picos de uso.
- Horarios reales de presencia en casa.
- Nuevas cargas previstas, como aerotermia o coche eléctrico.
Con eso ya dejas de adivinar y pasas a medir, que es justo donde empieza un cálculo útil.
La fórmula práctica para calcularlo sin complicarte
La cuenta básica es sencilla: consumo = potencia x horas de uso x días / 1000. El truco está en aplicarla con cabeza. En equipos que encienden y apagan ciclos, como frigoríficos, bombas de calor o lavavajillas, conviene usar consumo medio real y no la potencia máxima de la etiqueta.
Yo suelo hacer una primera estimación por equipos grandes y otra por consumos invisibles. Muchas viviendas se desvían justo por lo segundo: standby, router, ventilación, domótica, cargadores y pequeños aparatos que nunca se apagan del todo.
| Equipo | Supuesto orientativo | Consumo mensual aproximado |
|---|---|---|
| Frigorífico eficiente | 0,9 kWh al día | 27 kWh |
| Router y domótica | 10 W durante 24 h | 7,2 kWh |
| Iluminación LED | 60 W totales durante 4 h al día | 7,2 kWh |
| Lavadora | 1,2 kWh por ciclo y 12 ciclos al mes | 14,4 kWh |
| Lavavajillas | 1 kWh por ciclo y 15 ciclos al mes | 15 kWh |
| Aire acondicionado | 900 W durante 5 h al día | 135 kWh |
| Termo eléctrico | 2.000 W durante 2 h al día | 120 kWh |
Estas cifras son orientativas y yo las usaría para acercarme al orden de magnitud, no para cerrar una inversión. Aun así, sirven muy bien para ver dónde está el peso real de la vivienda. En la práctica, si el resultado te sale demasiado bajo, casi siempre falta climatización, ACS o un consumo invisible que nadie había apuntado.
Cuando la suma está clara, el siguiente paso ya no es adivinar, sino traducir esos kWh a horas solares y decidir cuánto de esa energía puede cubrirse en directo.

Cómo traduce ese consumo al autoconsumo solar
El autoconsumo no se calcula solo por el número de paneles. Se calcula por la coincidencia entre producción y demanda. Un sistema que genera mucho al mediodía no aporta lo mismo si la casa está vacía que si hay cocina, lavadora, teletrabajo o climatización funcionando en esas horas.
Yo usaría PVGIS para afinar la producción, porque permite estimar energía media mensual y anual según ubicación, inclinación y orientación de la cubierta. En España, una instalación bien diseñada suele moverse en un rango útil de producción por kWp al año, pero la cifra exacta cambia bastante según sombras, orientación y zona climática.
También importa cómo se compensan los excedentes. El mecanismo de compensación simplificada, tal y como lo recoge el IDAE, permite valorar la energía vertida a red y descontarla de la factura, pero no convierte el excedente en una venta al mismo precio que compras la electricidad. Además, está pensado para instalaciones de hasta 100 kW y el valor del excedente depende del contrato y del tipo de tarifa.| Elemento | Rango orientativo | Qué significa en la práctica |
|---|---|---|
| Instalación fotovoltaica residencial | 300 - 600 €/kWp | Sirve como referencia para ordenar el presupuesto básico |
| Batería | 140 - 490 €/kWh | Sube mucho la inversión, pero mejora el aprovechamiento nocturno |
Con ese marco ya se puede hablar de potencia instalada sin caer en el típico error de pensar que más paneles siempre significan más ahorro.
Qué potencia fotovoltaica encaja mejor en cada caso
Una forma rápida de aterrizar la decisión es relacionar el consumo anual con una potencia fotovoltaica orientativa. Como regla práctica, en buena parte de España 1 kWp bien diseñado puede generar alrededor de 1.300 a 1.600 kWh al año, aunque la cifra real cambia según ubicación y cubierta. Yo tomo ese rango solo como referencia de trabajo.
| Consumo anual | Potencia fotovoltaica orientativa | Cuándo encaja mejor |
|---|---|---|
| 2.500 - 3.500 kWh/año | 2 - 3 kWp | Viviendas compactas, eficientes y con uso diurno razonable |
| 4.000 - 6.000 kWh/año | 3 - 5 kWp | Hogar familiar equilibrado sin gran carga eléctrica nocturna |
| 7.000 - 10.000 kWh/año | 5 - 8 kWp | Climatización intensa, aerotermia o coche eléctrico |
La tabla no pretende dar una equivalencia exacta entre consumo y paneles, porque eso no existe. Lo que te da es una banda lógica para no pasarte ni quedarte corto. Además, hay una limitación muy real que a menudo se pasa por alto: 1 kWp suele ocupar alrededor de 5 a 6 m² de cubierta. Si el tejado manda, el diseño deja de ser teórico y pasa a depender del espacio disponible.
Yo siempre miro dos cosas a la vez: cuánta energía consume la casa y cuánto de esa energía se puede desplazar a horas de sol. Sin esa doble lectura, la potencia instalada puede parecer correcta sobre el papel y seguir siendo mala en la factura.
Los errores que más alteran la estimación
En este punto ya he visto casi todos los fallos posibles. Los más caros no suelen ser técnicos, sino de criterio:
- Usar la potencia nominal como si fuera consumo real. Un frigorífico o una bomba de calor no trabajan a máxima carga durante todo el día.
- Mirar solo la media anual. El verano y el invierno cambian mucho el perfil, sobre todo si hay climatización.
- Olvidar los consumos invisibles. Standby, router, ventilación, domótica y cargadores suman más de lo que parece.
- Esperar que los excedentes paguen la instalación. La compensación ayuda, pero no sustituye a una buena coincidencia horario-consumo.
- No revisar sombras y orientación. Una chimenea, un lucernario o una mala orientación recortan producción de forma muy seria.
- No pensar en lo que viene después. Aerotermia, inducción, secadora o vehículo eléctrico pueden cambiar el cálculo en un año.
Yo añadiría un error muy habitual en viviendas eficientes: sobredimensionar porque se parte de una casa convencional y no de una envolvente buena. Si el aislamiento funciona, la climatización baja y el sistema solar necesario también puede ser bastante más contenido.
Y justamente ahí es donde una vivienda prefabricada bien resuelta cambia la ecuación de forma interesante.
Por qué una vivienda prefabricada eficiente cambia la ecuación
En una vivienda prefabricada bien diseñada, el cálculo tiene más sentido que nunca porque la demanda suele ser más predecible. Una envolvente eficiente, buena estanqueidad y una orientación cuidada reducen el peso de la climatización, que es donde más se disparan los kWh. Eso significa que una instalación solar relativamente contenida puede cubrir una parte muy alta del consumo si el perfil horario acompaña.
También hay una ventaja práctica: cuando el proyecto se piensa desde el principio, es más fácil dejar previstas canalizaciones, espacio para inversor, hueco para batería si algún día se necesita y una cubierta pensada para paneles. En mi experiencia, esa anticipación vale más que añadir tecnología al final para corregir una mala base.
Si la casa es compacta, eficiente y usa equipos eléctricos bien gestionados, el orden correcto es claro: primero reducir demanda, después medir horarios y por último dimensionar placas y batería. Así el cálculo del consumo eléctrico deja de ser una cifra abstracta y se convierte en una herramienta útil para vivir con menos gasto y más control.