Las tarifas de autoconsumo solo tienen sentido cuando se comparan con el perfil real de la vivienda: cuánto consumes, cuándo lo haces y cuánto de esa energía puedes cubrir con tus placas. En España, la clave no está solo en el precio por kWh, sino en cómo se compensa el excedente, qué pasa con la potencia contratada y si el contrato encaja con tus hábitos. Si estás valorando una casa más eficiente, una cubierta fotovoltaica o incluso aerotermia y coche eléctrico, aquí conviene mirar menos el reclamo comercial y más la factura completa.
Lo esencial para comparar una tarifa solar sin perder de vista el ahorro real
- La energía que autoconsumes vale más que la que viertes a la red.
- En instalaciones de hasta 100 kW, lo habitual es la compensación simplificada de excedentes.
- Si estás en PVPC, la tarifa regulada, el excedente sigue la lógica regulada; en mercado libre, el valor se pacta con la comercializadora.
- La factura rara vez se vuelve negativa: la compensación suele aplicarse sobre el término de energía, no sobre todo el recibo.
- En una vivienda eficiente, la clave está en casar producción, horarios y potencia contratada.
Qué cubre realmente una tarifa solar de autoconsumo
Cuando comparo tarifas de autoconsumo, separo siempre cuatro piezas: el precio de la energía que compras a la red, el coste fijo de potencia, la compensación por excedentes y los servicios extra. Mezclarlas en un mismo bloque comercial es una forma muy habitual de hacer que una oferta parezca mejor de lo que luego resulta en factura.
| Elemento | Qué significa | Qué mirar |
|---|---|---|
| Término de energía | Lo que pagas por cada kWh que compras a la red | Si es fijo o variable, y si cambia por franjas horarias |
| Término de potencia | El coste fijo asociado a la potencia contratada, es decir, el máximo simultáneo que puedes pedir a la red | Si está bien ajustado a tu uso real |
| Compensación de excedentes | El descuento que recibes por la energía sobrante que viertes | Céntimos por kWh, límites mensuales y forma de liquidación |
| Servicios extra | Batería virtual, app, mantenimiento o asesoría | Si aportan valor real o solo elevan la cuota |
El IDAE resume bien el criterio práctico: en la compensación simplificada, el valor del excedente depende del contrato; en PVPC, la tarifa regulada, se enlaza con el precio regulado y en mercado libre se pacta con la comercializadora. Como referencia comercial, hoy se ven compensaciones de pocos céntimos por kWh, a menudo entre 0,03 y 0,06 €/kWh, pero eso solo tiene sentido si comparas también el precio del kWh que dejas de comprar.
Con esa base clara, el siguiente paso es entender dónde aparece de verdad el ahorro mes a mes.
Cómo se calcula el ahorro mes a mes
La diferencia importante es esta: autoconsumir un kWh te ahorra el precio completo de comprarlo; verter un kWh a la red solo te devuelve una parte de su valor. Por eso dos ofertas con la misma compensación pueden dar resultados muy distintos si una paga caro la energía y la otra no.
En un ejemplo sencillo, una vivienda genera 500 kWh en un mes. Si aprovecha 280 kWh al instante y vierte 220 kWh sobrantes, los 280 kWh autoconsumidos evitan comprar energía a precio completo; si la energía de red costara 0,18 €/kWh, eso serían 50,40 € de ahorro directo. Si los 220 kWh excedentarios se compensan a 0,04 €/kWh, el descuento añadido sería 8,80 €. El mensaje es claro: el autoconsumo instantáneo pesa más que el excedente, aunque ambos sumen.
También conviene recordar que la compensación mensual no suele borrar la parte fija de la factura. Potencia, peajes, cargos e impuestos siguen existiendo, y en la práctica eso significa que la factura baja mucho, pero no desaparece por completo. Ese matiz explica por qué la curva de consumo importa tanto como la potencia instalada.
Si ya ves por dónde va el cálculo, la pregunta lógica es qué tipo de contrato encaja mejor con cada vivienda.
Qué modalidad encaja con cada perfil de vivienda
No todas las casas necesitan el mismo esquema. Yo suelo pensar en la tarifa como una herramienta para acompañar el uso real de la vivienda, no como un producto aislado. Ahí es donde una casa con mucho consumo diurno, una vivienda con aerotermia o un hogar casi siempre vacío por la mañana dejan de parecer el mismo caso.
| Perfil | Modalidad que suele encajar | Por qué funciona mejor | Qué vigilar |
|---|---|---|---|
| Vivienda unifamiliar con consumo diurno | Tarifa fija con compensación simple | Da previsibilidad y aprovecha bien el sol en horas centrales | Que el kWh no salga caro fuera del horario solar |
| Hogar con horarios muy variables | Tarifa con discriminación horaria o índice bien estructurado | Permite abaratar consumos desplazables como lavadora, climatización o agua caliente | La diferencia entre punta y valle y la revisión periódica del precio |
| Instalación con excedente alto en verano | Batería virtual | No guarda electricidad física, guarda euros para compensar otras facturas | Caducidad del saldo, límites y costes de gestión |
| Vivienda con coche eléctrico | Tarifa que combine buen precio nocturno y buena compensación | El coche absorbe parte del consumo fuera de las horas solares | Potencia contratada y precio en horas valle |
| Casa muy eficiente o prefabricada | Plan flexible con buena compensación y, si hace falta, batería virtual | La demanda es baja y el excedente aparece con más facilidad | No sobredimensionar la instalación pensando solo en verano |
En 2026, la batería virtual se ha convertido en una solución bastante interesante para hogares con excedente irregular, pero solo si de verdad tienes facturas donde aplicar ese saldo. Si no, el monedero virtual suena mejor en la publicidad que en la práctica.
Elegido el tipo de tarifa, todavía quedan varios errores típicos que pueden comerse una parte importante del ahorro.
Errores que hacen que la tarifa salga peor de lo esperado
El fallo más común es mirar solo el precio de compensación por excedentes. Es un dato útil, sí, pero no es el dato decisivo. Si el kWh de red es caro o la potencia está mal ajustada, una compensación aparentemente buena deja de ser tan atractiva.
- Comparar solo el precio del excedente y no el precio de la energía consumida de la red.
- Olvidar el término de potencia, que sigue pesando incluso con mucha producción solar.
- No revisar permanencia, revisión automática de precios o penalizaciones por cancelación.
- Suponer que la compensación funcionará igual en todos los meses, aunque el consumo cambie mucho entre invierno y verano.
- Creer que una instalación mayor siempre mejora el retorno, cuando en una vivienda eficiente puede sobrar energía al mediodía.
- Aceptar ofertas que prometen vender excedentes como si una casa estándar fuera una planta productora, sin explicar trámites ni limitaciones.
También conviene distinguir entre ahorrar y cobrar. En autoconsumo doméstico con compensación simplificada, lo normal es recibir un descuento en factura, no un ingreso directo en cuenta. Si alguien te vende lo contrario sin explicar el alta como productor, yo levantaría la ceja antes de firmar.
Con esas trampas identificadas, el contexto de una vivienda eficiente o prefabricada cambia bastante la lectura del contrato.
Cómo encaja en una vivienda eficiente o prefabricada
Este es el punto que más me interesa en una web como Casastar.es. En una vivienda prefabricada bien diseñada, con buen aislamiento y poca demanda térmica, el problema ya no es solo generar energía renovable; es coordinar esa generación con una necesidad de consumo más contenida y más inteligente. Dicho de otro modo: la eficiencia baja la factura base, pero también puede hacer que el excedente solar sea más frecuente si no se planifica bien.
Por eso, en este tipo de casas me fijo antes en tres cosas que en el tamaño bruto de la instalación: orientación de cubierta, horarios de consumo y posibilidad de electrificar usos que antes iban con otros combustibles. La combinación de aerotermia, ACS, es decir, agua caliente sanitaria, electrodomésticos programables y, si existe, carga de vehículo eléctrico ayuda a que el kWh solar se quede dentro de casa en lugar de salir por la ventana a unos céntimos.
Yo suelo recomendar pensar la vivienda en capas. Primero, reducir demanda con envolvente y diseño. Después, ajustar la potencia y el perfil horario. Solo al final dimensionar la instalación y la tarifa, porque hacerlo al revés suele llevar a pagar de más o a sobredimensionar un sistema que luego no trabaja como debería.
Ese enfoque ordenado deja una última tarea: revisar el contrato con lupa antes de firmar.
Lo que yo revisaría antes de firmar
Si tuviera que resumir mi checklist en una sola idea, sería esta: pide una simulación con tus consumos reales de 12 meses, no con un mes bueno ni con una estimación genérica. A partir de ahí, compara cada propuesta con los mismos datos; de lo contrario, estás comparando folletos, no tarifas.
- Precio del kWh que compras a la red y si cambia por franjas horarias.
- Precio de compensación de excedentes y si está sujeto a revisión.
- Potencia contratada y si realmente necesitas la misma en todas las franjas.
- Permanencia, penalización y duración del descuento comercial.
- Si incluye batería virtual, cómo se acumula el saldo y cuándo caduca.
- Si el contrato es compatible con tu modalidad de autoconsumo y con la potencia de la instalación.
- Si la comercializadora gestiona cambios, legalizaciones o trámites, o si te los deja a ti.
- Cómo se reparten los excedentes en autoconsumo colectivo, si vives en comunidad o en una urbanización con instalación compartida.