Dimensionar bien una bomba de calor no consiste en mirar solo los metros cuadrados. En una vivienda de 100 m², la potencia correcta depende del aislamiento, del clima, del tipo de emisores y de si también quieres producir agua caliente sanitaria o refrigeración. Si se acierta, la aerotermia trabaja con menos consumo, más estabilidad y mejor confort; si se falla, el resultado suele ser una instalación más cara o una casa que no alcanza la temperatura esperada.
Lo esencial para no equivocarte con una casa de 100 m²
- En la mayoría de viviendas de 100 m², la potencia útil suele moverse entre 5 y 8 kW.
- Si la casa está muy bien aislada, una potencia de 5-6 kW puede ser suficiente.
- Con aislamiento normal y clima moderado, lo más habitual es estar en 6-8 kW.
- En viviendas más frías, expuestas o con peor envolvente, la horquilla puede subir a 8-10 kW.
- El suelo radiante aprovecha mejor la aerotermia; los radiadores tradicionales suelen exigir más temperatura de impulsión y penalizan el rendimiento.
- La cifra final no se decide por m², sino por pérdidas reales de calor, altura, orientación y sistema de emisión.
La potencia que suele encajar en 100 m²
Yo partiría de una idea muy simple: para una vivienda de 100 m², la potencia de aerotermia para 100 metros cuadrados no es una cifra fija, pero sí existe una horquilla bastante útil para orientarse. En una casa bien diseñada, especialmente si hablamos de una vivienda prefabricada con buena envolvente térmica, lo normal es que el equipo adecuado esté entre 5 y 8 kW.
| Situación de la vivienda | Demanda orientativa | Potencia recomendada | Qué suele significar en la práctica |
|---|---|---|---|
| Muy bien aislada | 50-60 W/m² | 5-6 kW | Casa compacta, hermética y con emisores de baja temperatura |
| Aislamiento correcto | 60-80 W/m² | 6-8 kW | El escenario más habitual en viviendas modernas |
| Aislamiento mejorable | 80-100 W/m² | 8-10 kW | Vivienda más expuesta, con pérdidas más altas o clima interior frío |
| Rehabilitación complicada | Más de 100 W/m² | 10 kW o más | Solo tiene sentido si no puedes mejorar la envolvente o cambias el sistema completo |
La conclusión práctica es clara: en una casa de 100 m² no suele tener sentido irse a potencias muy altas “por si acaso”. Más potencia no siempre significa más confort; a menudo significa más coste y peor modulación. Esa horquilla cambia bastante cuando metes en la ecuación aislamiento, clima y uso real, que es justo lo que conviene revisar después.
Lo que cambia de verdad la cifra
Cuando alguien me pide una cifra cerrada, yo no empiezo por el tamaño de la casa, sino por lo que la vivienda pierde. Eso es lo que de verdad manda. Hay cinco variables que mueven mucho la potencia necesaria:
- Aislamiento y hermeticidad: una vivienda con buena envolvente térmica conserva el calor mucho mejor. En una prefabricada eficiente esto marca una diferencia enorme.
- Zona climática: no es lo mismo la costa mediterránea que una zona interior con inviernos más duros. En España, el clima puede cambiar mucho la demanda real.
- Altura y distribución: 100 m² compactos no se comportan igual que 100 m² con techos altos, escalera abierta o grandes espacios diáfanos.
- Orientación y acristalamientos: más vidrio no siempre es mejor, sobre todo si hay pérdidas en invierno o sobrecalentamiento en verano.
- Uso del sistema: calefacción sola, calefacción y ACS, o también refrigeración. Cada escenario pide matices distintos.
Hay un término que conviene entender aquí: modulación. Es la capacidad de la máquina para bajar o subir su potencia sin estar arrancando y parando todo el tiempo. Cuanto mejor modula, más sentido tiene afinar el dimensionado y evitar sobredimensionar. Por eso yo no me quedo nunca en el metro cuadrado “a ojo”; la vivienda manda más que la superficie nominal. Y con esa base ya podemos pasar de la teoría a una estimación rápida y bastante útil.

Cómo hacer una estimación rápida sin llamar todavía al instalador
Si necesitas una primera orientación, puedes usar una fórmula muy simple:
Potencia estimada = superficie × demanda específica / 1000
En una vivienda de 100 m², esto se traduce más o menos en lo siguiente:
| Demanda específica | Resultado para 100 m² | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|
| 50-60 W/m² | 5-6 kW | Vivienda muy eficiente, cerrada y con suelo radiante o emisores de baja temperatura |
| 70-80 W/m² | 7-8 kW | La opción más razonable para muchas casas actuales en España |
| 90-100 W/m² | 9-10 kW | Viviendas con más pérdidas, zonas frías o instalaciones antiguas |
Yo usaría esta regla como preselección, no como dimensionado definitivo. El cálculo bueno es el que contempla pérdidas térmicas reales, no solo la superficie útil. Además, si la casa tiene grandes ventanales, doble altura o un uso intensivo de ACS, conviene dejar un margen razonable. Mi criterio suele ser no inflar la máquina sin motivo y, si hace falta, ajustar con una pequeña reserva bien justificada. Eso nos lleva a la otra mitad del problema: el sistema que va a repartir ese calor.
Qué emisores aprovechan mejor la aerotermia
La potencia no sirve de mucho si luego la instalación obliga a trabajar a temperaturas demasiado altas. Aquí es donde el tipo de emisor cambia por completo el resultado. No todos los sistemas sacan el mismo partido de una bomba de calor.
| Sistema de emisión | Temperatura de agua habitual | Eficiencia con aerotermia | Comentario práctico |
|---|---|---|---|
| Suelo radiante | 30-35 °C | Muy alta | Es la combinación más eficiente y confortable para una vivienda nueva o rehabilitada |
| Fan coils | 35-45 °C | Alta | Permiten calefacción y refrigeración, pero generan más movimiento de aire |
| Radiadores de baja temperatura | 40-50 °C | Media-alta | Buena solución si no quieres obra de suelo radiante y dimensionas bien los emisores |
| Radiadores convencionales | 55-70 °C | Más baja | Pueden funcionar, pero reducen el rendimiento global de la aerotermia |
Si estás proyectando una casa de 100 m² desde cero, yo daría mucha prioridad al suelo radiante. No solo por confort, sino porque deja trabajar a la máquina en su zona ideal. Como referencia de mercado en España, una instalación de aerotermia en 100 m² suele moverse, en términos orientativos, desde unos 8.500-10.000 euros sin suelo radiante hasta 13.000-15.000 euros con suelo radiante, aunque la cifra final depende de la obra, la marca y la complejidad del proyecto. Y precisamente por ese presupuesto conviene evitar el error más caro de todos: dimensionar mal desde el principio.
Los errores que más encarecen o empeoran la instalación
En mi experiencia, los fallos más frecuentes no vienen de la tecnología, sino de decisiones apresuradas. Estos son los que más veo:
- Elegir solo por superficie: 100 m² no significan nada si no sabes cuánto calor pierde la vivienda.
- Sobredimensionar “por si acaso”: una máquina demasiado grande puede trabajar a tirones, con menos eficiencia y más desgaste.
- Ignorar la temperatura de impulsión: si los emisores piden agua muy caliente, la aerotermia pierde parte de su ventaja.
- Olvidar el ACS: la producción de agua caliente sanitaria no siempre exige más potencia, pero sí condiciona el depósito y la gestión del sistema.
- No revisar la envolvente: gastar más en kW cuando el problema está en ventanas, puentes térmicos o infiltraciones suele ser una mala inversión.
- Copiar la solución del vecino: dos viviendas de 100 m² pueden necesitar potencias muy distintas por orientación, clima y uso.
La regla que yo aplico es bastante simple: primero reduzco pérdidas, después ajusto potencia. En una vivienda prefabricada bien ejecutada, esa lógica suele funcionar especialmente bien porque la calidad de la envolvente pesa más que en otras construcciones. Si te saltas ese orden, acabas pagando más por una máquina que trabaja peor de lo que debería. Con eso en mente, ya puedo dejarte una referencia final bastante honesta para una casa de 100 m².
La referencia más sensata para una casa eficiente de 100 m²
Si yo tuviera que empezar hoy un proyecto de 100 m², esta sería mi guía práctica:
- 5-6 kW si la vivienda es muy eficiente, compacta y trabaja con suelo radiante o emisores muy favorables.
- 6-8 kW si el aislamiento es bueno y la casa está en una zona climática media de España.
- 8-10 kW si hay más pérdidas, radiadores menos favorables o un clima claramente más exigente.
Si además la vivienda es prefabricada y sostenible, yo miraría con especial atención la envolvente, la estanqueidad y el sistema de emisión antes de subir potencia. La cifra correcta no es la más alta, sino la que permite trabajar a la máquina con estabilidad durante la mayor parte del año. Y si te queda una duda razonable, no pidas solo “una aerotermia para 100 m²”: pide un cálculo de cargas térmicas, porque ahí es donde se gana o se pierde de verdad el proyecto.