Instalar aerotermia en una casa ya construida es una reforma energética muy interesante cuando quieres reducir consumo sin renunciar a calefacción estable, agua caliente y, en muchos casos, refrigeración. La decisión correcta no depende solo del equipo: manda el aislamiento, el tipo de radiadores o emisores, el espacio disponible y la potencia eléctrica de la vivienda. En esta guía explico cuándo compensa, qué adaptar, cuánto puede costar y qué errores evitan que una buena idea se convierta en una instalación cara y mediocre.
Lo esencial que conviene tener claro
- La aerotermia sí se puede integrar en una vivienda existente, pero casi siempre exige revisar emisores, aislamiento y potencia eléctrica.
- Con radiadores actuales puede funcionar, aunque rinde mejor con baja temperatura y superficies emisoras bien dimensionadas.
- El coste real depende más de la obra necesaria que de la máquina en sí: la horquilla cambia mucho si mantienes radiadores o renuevas el sistema de emisión.
- En una casa bien planteada, el ahorro frente a gas o gasoil suele ser notable; en una casa muy mal aislada, la cuenta cambia bastante.
- La instalación debe diseñarse y legalizarse correctamente para que el rendimiento estacional no se quede solo en la ficha técnica.
Cuándo realmente compensa en una vivienda existente
Yo la recomendaría sobre todo si vienes de una caldera de gasoil, propano o gas natural y la vivienda tiene una demanda térmica razonable. El salto suele ser más rentable en casas unifamiliares que en pisos pequeños, porque es más fácil ubicar la unidad exterior, llevar la hidráulica y controlar el ruido, aunque también en un piso se puede hacer si la comunidad y el espacio lo permiten. El IDAE insiste en que las bombas de calor trabajan mejor cuando la demanda de calor está contenida, así que un buen cerramiento y unos emisores adecuados marcan más diferencia de la que muchos esperan.
- Si la casa está razonablemente aislada o vas a mejorar ventanas, puentes térmicos o cubierta, la aerotermia suele encajar bien.
- Si buscas calefacción, ACS y algo de refrigeración en un mismo sistema, la propuesta gana mucho sentido.
- Si mantienes una instalación de radiadores muy justa y la vivienda pierde calor a gran velocidad, el sistema seguirá funcionando, pero la eficiencia caerá.
- Si solo vas a ocupar la casa de forma muy puntual, el retorno económico se alarga y puede interesar más una solución híbrida o una reforma por fases.
En resumen, yo no la veo como una tecnología reservada a obra nueva, sino como una herramienta muy potente cuando la vivienda ya tiene una base térmica decente. Con eso claro, el siguiente filtro es técnico: comprobar si la casa permite instalarla sin forzar el sistema.
Qué revisar antes de pedir presupuesto
Antes de comparar precios, yo haría una revisión bastante fría de la vivienda. Si ese diagnóstico sale mal, no significa que la aerotermia quede descartada; significa que probablemente habrá que adaptar más la casa o elegir una solución híbrida, y eso cambia el presupuesto desde el minuto uno.
| Qué reviso | Por qué importa | Señal de alerta |
|---|---|---|
| Aislamiento y pérdidas de calor | Determina cuánta potencia necesita realmente la vivienda | Fachadas frías, ventanas antiguas, muchas infiltraciones |
| Emisores existentes | Los radiadores o fan coils condicionan la temperatura de trabajo | Radiadores pequeños, habitaciones que ya iban justas con la caldera |
| Espacio técnico interior | Hace falta sitio para módulo hidráulico, depósito y, si procede, ACS | Lavadero o armario demasiado pequeños para una instalación ordenada |
| Ubicación de la unidad exterior | Influye en ruido, accesibilidad y rendimiento | Patio sin ventilación, fachada conflictiva o ausencia de espacio |
| Potencia eléctrica contratada | Una bomba de calor puede requerir ajustar cuadro y potencia | Instalación vieja, cuadro saturado o previsión de consumo alto simultáneo |
| ACS y hábitos de uso | El agua caliente sanitaria cambia mucho el dimensionado | Familia numerosa, duchas simultáneas o acumulación insuficiente |
También conviene revisar comunidad de propietarios, ordenanzas locales y todo lo relativo a la salida de condensados y a la seguridad de la instalación. En una reforma seria, yo no empezaría por la marca del equipo, sino por estas seis casillas. Con eso ordenado, ya tiene sentido elegir qué solución técnica encaja mejor con la vivienda.

Qué solución encaja mejor con tu sistema de emisores
La pregunta clave no es solo si puedes poner aerotermia, sino con qué la vas a hacer trabajar. En una vivienda ya construida, el emisor manda: cuanto más baja pueda ser la temperatura del agua, mejor rendirá la bomba de calor y menor será el consumo. La aerotermia de alta temperatura existe, sí, pero yo la reservo para casos donde de verdad no compensa tocar los emisores, porque obligarla a trabajar caliente recorta parte de su ventaja.
| Solución | Cuándo la elegiría | Ventaja principal | Limitación |
|---|---|---|---|
| Radiadores existentes bien dimensionados | Si la vivienda está moderadamente aislada y los radiadores tienen superficie suficiente | Menos obra y transición más sencilla | Si pide agua muy caliente, la eficiencia baja |
| Radiadores de baja temperatura | Cuando quieres mantener un sistema hidráulico clásico pero mejorar rendimiento | Buen equilibrio entre obra y confort | Exige cálculo por estancia y algo de reforma |
| Aerotermia de alta temperatura | Si no vas a cambiar emisores y la instalación actual necesita impulsiones altas | Permite aprovechar radiadores antiguos | Consume más y pierde parte del ahorro potencial |
| Fancoils | Cuando quieres calefacción y refrigeración sin levantar suelos | Sirven para frío y calor | Más mantenimiento y una estética menos discreta |
| Suelo radiante | Si haces reforma integral y puedes levantar pavimentos | Es la opción más eficiente y confortable | Es la más invasiva y la más cara |
| Sistema híbrido | Cuando quieres dar el salto sin eliminar todavía la caldera existente | Reduce riesgo y facilita una transición gradual | No electrifica por completo la vivienda |
En la práctica, muchas viviendas no necesitan una demolición total para funcionar bien con aerotermia. A veces basta con agrandar algunos radiadores, poner fancoils en estancias concretas o conservar parte del circuito y ajustar el resto. Esa flexibilidad es la que hace que la tecnología tenga sentido en rehabilitación, no solo en obra nueva. Una vez resuelto el encaje técnico, el montaje ya deja de ser una incógnita y pasa a ser un proceso ordenado.
Cómo se ejecuta la instalación paso a paso
Yo no empezaría nunca por la máquina; empezaría por el estudio. Una instalación correcta sigue una secuencia bastante lógica, y saltarse pasos suele terminar en equipos sobredimensionados, ruido, consumos altos o habitaciones que nunca llegan a la temperatura deseada.
- Estudio térmico de la vivienda. Se calculan pérdidas por estancia, temperatura de impulsión necesaria y demanda de ACS. Aquí se decide si hace falta baja temperatura, alta temperatura o apoyo híbrido.
- Selección de la solución y del equipo. Se define si la bomba de calor alimentará radiadores, fan coils o suelo radiante, y si llevará depósito de inercia, acumulador de ACS o válvulas de zona.
- Preparación del espacio. Se reserva sitio para el módulo interior, se confirma la ubicación exterior y se revisa la parte eléctrica. En instalaciones existentes, este punto suele mandar más de lo que parece.
- Retirada o integración del sistema antiguo. A veces se desmonta la caldera; otras veces se mantiene como apoyo. También se adaptan tuberías, colectores y elementos de control.
- Montaje hidráulico y eléctrico. Se conectan unidad exterior e interior, circuito de calefacción, ACS y, si procede, depósitos de apoyo. El depósito de inercia, cuando se usa, ayuda a estabilizar arranques y paradas.
- Puesta en marcha y equilibrado. Se purga el circuito, se ajusta la curva climática, se revisa caudal por circuito y se comprueba que cada estancia recibe el calor que le toca.
En un cambio sencillo de caldera por aerotermia con emisores ya compatibles, la obra puede resolverse en pocos días. Si hay que cambiar radiadores, añadir fancoils o levantar pavimentos, la intervención se alarga bastante más. Mi criterio aquí es claro: cuanto mejor se haya medido la vivienda antes, menos sorpresas aparecen durante la obra. Con esa base, ya se puede hablar de dinero con sentido.
Cuánto cuesta de verdad y cuándo empieza a amortizarse
El precio de instalar aerotermia en una casa ya construida depende más de la adaptación de la vivienda que del equipo en sí. No cuesta lo mismo sustituir una caldera y aprovechar radiadores existentes que rehacer parte del circuito, añadir ACS y cambiar emisores. Por eso yo siempre miro el presupuesto completo, no solo la etiqueta de la bomba de calor.
| Escenario | Coste orientativo | Comentario práctico |
|---|---|---|
| Sustitución con radiadores existentes | 7.000 a 12.000 € | Es el caso más simple si la vivienda ya trabaja a temperaturas moderadas |
| Adaptación parcial de emisores | 10.000 a 18.000 € | Incluye cambios en algunos radiadores, válvulas, depósitos o hidráulica |
| Instalación con fancoils o varios emisores nuevos | 12.000 a 20.000 € | Interesante si también quieres refrigeración |
| Reforma integral con suelo radiante | 18.000 a 35.000 € | Es la opción más cara, pero también la más eficiente a largo plazo |
En ahorro, yo sería prudente pero claro: frente a gasoil o propano, la reducción de factura suele ser muy visible; frente a gas natural, el resultado depende muchísimo del aislamiento, del precio de la luz y de la temperatura de trabajo del sistema. En una casa bien ajustada, la amortización suele moverse en un rango razonable, pero si la vivienda está mal aislada o la máquina debe trabajar demasiado caliente, el plazo se alarga bastante. Además, las ayudas autonómicas cambian por convocatoria y el sistema de CAE puede ayudar a monetizar parte del ahorro, así que conviene mirarlo antes de firmar el presupuesto. Y aun así, el error más caro suele ser otro: decidir sin ver los fallos típicos de una reforma mal planteada.
Errores que encarecen la obra y rebajan el ahorro
Hay decisiones que parecen menores y luego condicionan toda la instalación. Yo veo repetir siempre los mismos fallos, y casi todos nacen de querer ahorrar en el estudio o de asumir que la aerotermia “se adapta sola” a cualquier casa. No funciona así.
- Dimensionar por metros cuadrados y no por pérdidas reales. Una vivienda de 120 m² puede necesitar potencias muy distintas según aislamiento, orientación y zona climática.
- Conservar radiadores pequeños esperando milagros. Si el emisor no entrega suficiente calor, la bomba de calor sube temperatura, consume más y pierde eficiencia.
- Olvidar el ruido y la ubicación exterior. La unidad exterior no solo debe caber; también debe colocarse donde no moleste ni se ahogue el flujo de aire.
- Ignorar el control. Sin buena curva climática, termostatos y equilibrado hidráulico, la instalación funciona peor aunque el equipo sea bueno.
- No prever la parte eléctrica. A veces el problema no es el circuito de agua, sino el cuadro, la potencia contratada o la protección del sistema.
- Pensar que la aerotermia arregla una vivienda muy poco eficiente. Si la casa pierde calor por todas partes, la máquina tendrá que compensarlo con más horas de trabajo.
También conviene recordar que no todo es calefacción. Si quieres refrigeración en verano, hay que diseñarla desde el principio, porque no todos los emisores sirven para frío y no todos los hogares toleran bien la condensación o la sensación de aire en movimiento. Por eso, más que comprar un equipo, yo lo plantearía como rediseñar la climatización de la vivienda. Si todo lo anterior está claro, solo queda cerrar bien el contrato y no dejar cabos sueltos.
Lo que yo confirmaría antes de cerrar el contrato
Antes de dar el sí, yo pediría cinco cosas muy concretas: cálculo de cargas por estancia, temperatura de impulsión prevista en invierno, compatibilidad real con tus emisores, alcance exacto de la obra y detalle de puesta en marcha. No me vale un presupuesto que solo diga “equipo e instalación” sin explicar qué pasa con ACS, válvulas, depósito, legalización y ajustes finales.
- Que el instalador te diga con qué temperatura trabajará el sistema en enero, no solo la potencia nominal del equipo.
- Que especifique si la instalación queda preparada para refrigeración o solo para calefacción y ACS.
- Que incluya revisión de aislamiento y una explicación realista de la factura esperada.
- Que aclare si la unidad exterior necesita soporte antivibración, drenaje de condensados o permiso de comunidad.
- Que detalle garantía, mantenimiento y qué parte de la puesta en marcha queda realmente cubierta.
Si tu casa está razonablemente aislada y el sistema de emisión acompaña, la aerotermia es una de las mejores formas de electrificar la climatización sin disparar la complejidad. Si la vivienda aún no está preparada, yo empezaría por la envolvente o por una solución híbrida, no por la máquina. Ahí es donde una buena decisión ahorra dinero de verdad y no solo titulares bonitos.